Aida piensa que en la cama «lo revienta» y Jordi no sabe qué responder si pasivo o activo…

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Aida sabía muy bien lo que quería: «Un hombre croissant» que le hiciera olvidarse de un tatuaje muy concreto que se había hecho: «fuck love». Su pareja, por desgracia, no cumplió con ese prototipo que tenía. Al menos no de buenas a primeras. Jordi, con ganas de conocer el amor, vio en Aida a la mujer de su vida, y lo demostró.

Y es que lo que Aida quería era otra cosa. Ella se esperaba a un «hombre croissant», pero lo que se ha encontrado es a uno «delgadito con cuerpo de crossfitero». Sin demasiado tacto, le ha ignorado parcialmente, puesto que mientras él le explicaba de dónde era, ella le prestaba más a atención a su ropa que a sus palabras, aunque tampoco le gustaba mucho.

«¿Eso no era para los homosexuales?»

Pese a todo, han seguido conociéndose, dándose cuenta de que tenían bastantes cosas en común. Jordi estaba seguro de que las cosas estaban yendo relativamente bien, pues sentía que estaban conectando en el «terreno mental», pero nada más lejos de la verdad.

Aida seguía sin estar demasiado confiada en su cita, aunque tuviesen cosas en común. Él, que suele pasar bastantes horas en el gimnasio a la semana , pensó que ese era otro punto a favor, pues a ella también le gustaba.

La cosa iba mal. Y se terminó de torcer cuando ella le ha preguntado lo siguiente: «¿Eres activo o pasivo en la cama?». Ahí Jordi se ha perdido un poco, que no sabía bien qué responder. «¿Eso no era para los homosexuales?», ha preguntado de manera bastante inocente. No sabía a qué se refería.

Al final todo esto ha terminado por decantar la decisión de Aida. Entre otras cosas, consideró que en la cama » lo reviento», al ver que estaba «bastante delgatido» para sus estándares, y eso no le gustaba. Al final Jordi dijo que sí querría tener una segunda cita, pero ella, como ya se veía venir, declinó la oferta.

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