No sin su hija: «Estoy demostrando que la conciliación en el fútbol es posible»

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Desde hace tres meses, la selección escocesa femenina de fútbol cuenta con una integrante más en sus concentraciones. Se llama Innes, se apellida Mitchell y tiene 10 meses. Es la hija de Emma Mitchell, 30 años, lateral izquierda del Reading inglés e internacional por Escocia desde 2011, con la que ha jugado 62 partidos. Innes constituye un caso excepcional porque la maternidad es un terreno en el que al fútbol femenino todavía le queda mucho espacio por conquistar. De hecho, sólo se conoce otro caso de una jugadora a la que se haya permitido llevar a su hijo a las concentraciones, el de la estrella norteamericana Alex Morgan. En España el sindicato del fútbol femenino FutPro denuncia que en el actual convenio colectivo la maternidad no está suficientemente contemplada pese a que la FIFA ha aprobado bajas retribuidas y protecciones adicionales para jugadoras que estén embarazadas. Aunque hay indicios de que sus reivindicaciones de habilitar salas de guardería y de lactancia en los centros de entrenamiento, así como personas que viajen con los hijos de las jugadoras, van a ser atendidas por los clubes en breve.

Que la pequeña Innes acompañe a su madre en la concentración es algo totalmente lógico para Pedro Martínez Losa, el seleccionador de Escocia desde agosto del año pasado. Este madrileño de 46 años, licenciado en gestión y administración de entidades deportivas y miembro del programa de mentorazgo de entrenadoras de alto nivel de la FIFA, es uno de los técnicos más preparados del fútbol femenino español merced a una amplia trayectoria internacional que le ha llevado por el Rayo Vallecano (2005-2012), Pozuelo de Alarcón (2007-08), Western New York Flash (2012-14), Arsenal (2014-17) y Girondins de Burdeos (2019-21), donde fue elegido mejor entrenador de Francia antes de recalar en la selección escocesa. Martínez habla de la necesidad de fomentar comportamientos y predica con el ejemplo. «Tenemos una gran oportunidad para demostrar en otro área que las cosas se pueden hacer de forma diferente, que dar a luz y cuidar a un niño pequeño no debe ser incompatible con que Emma pueda seguir soñando con jugar un Mundial y continuar su carrera. Un aspecto del progreso del fútbol en Escocia es crear estos modelos a seguir, alentando a las mujeres a liderar y tener estas responsabilidades y oportunidades. Debemos brindar una plataforma para empoderar a las mujeres y hacer que otras niñas crezcan pensando que es posible».

De entrenador a facilitador

Cuando a Pedro Martínez le contrataron para sustituir a Shelley Kerr al frente de Escocia le marcaron dos objetivos: clasificarse para el próximo Mundial de Australia y la siguiente Eurocopa e impulsar los programas de desarrollo del fútbol femenino escocés. Ese perfil de gestión deportiva le atrae tanto como el de entrenador, ya que lo considera una labor imprescindible. «Mi especialidad es establecer un análisis y crear esa cultura, ese ambiente de alto rendimiento con el staff y las jugadoras en el que cuentes con personas adecuadas a nivel humano con las competencias necesarias, dispongas de recursos humanos y materiales alineados a los objetivos perseguidos y llegues a lograr que toda la organización comparta esa visión. Sólo así puedes esperar rendimientos extraordinarios. Yo he pasado de ser un entrenador más o menos estricto a ser un facilitador, porque en realidad esto se trata de gestionar personas y el trabajo a nivel emocional y motivacional es clave. En el alto rendimiento, cuando los márgenes entre ganar y perder son tan mínimos, eso es lo más importante. Hay que poner el foco ahí y hacer partícipe del proceso a todo el mundo. Esto lo estamos construyendo en Escocia y la respuesta de las futbolistas ha sido positiva».

A los tres meses de llegar, Pedro Martínez implantó junto al director de fútbol de la Asociación Escocesa de Fútbol y la jefa de fútbol femenino una Estrategia de la Mujer. Siguiendo las recomendaciones de UEFA y FIFA, crearon una política de maternidad en la que a las jugadoras que hayan sido madres se les proporciona una cuidadora para que puedan acudir a las concentraciones de la selección con su bebé como mínimo hasta que tenga un año. Pronto surgió la posibilidad de ponerlo en práctica con Emma Mitchell, que había dado a luz en noviembre. «Para mí esto es lo natural aunque constituya una excepción. Lo que queremos es ganar y yo considero que traer a Emma ayuda a que ganemos, así que el que tenga un bebé no puede suponer un impedimento. La llamé a mediados de junio y le propuse que asistiera a una preconcentración en nuestro centro de alto rendimiento de Edimburgo para trabajar a nivel físico y preparar el playoff del Mundial».

Una transición fácil

Emma Mitchell no lo dudó cuando Martínez, con el que ya había coincidido antes en el Arsenal, le ofreció reincorporarse tras la maternidad. «Fue una conversación normal, no hizo falta profundizar mucho. Pedro quería apoyarme a mí y también apoyar el hecho de que una mujer pueda ser profesional y madre al mismo tiempo. En verdad ha sido una transición fácil: tengo una niñera, un par de manos extra, y también cuento con un horario flexible. Pero eso no significa que tenga ningún privilegio, sólo nos estamos adaptando a un cambio. Sigo haciendo todo con mis compañeras de equipo, pero con cierta flexibilidad por mi hija».

Flexibilidad y empatía. Ahí reside la clave de que todo funcione como le gusta a Pedro Martínez. «Esa política de maternidad es un papel en el que no está recogido todo. Tenemos el documento, la parte legal, pero luego está el trato humano, la empatía y cuidar de las personas. Por ejemplo, Emma tenía derecho a solicitar perderse reuniones o entrenamientos si el bebé necesitaba algo, pero la coherencia te dice que ella es la primera que no va a querer perdérselos. Es cuestión de hablarlo, ajustar todo y gestionarlo. Las cuestiones logísticas se arreglaron con facilidad, siendo flexibles y facilitando todo lo posible». Gracias a esa flexibilidad se solucionan pequeños problemas como el que surgió a la hora de viajar en autobús con todo el equipo, pues no disponía de cinturones de seguridad y Emma pensó que no era suficientemente seguro para su hija. La Asociación Escocesa decidió ponerle un coche aparte con un chófer, algo que no entraba en la política de maternidad. «La gestión es la clave de todo. El perfil de entrenador que ahora tiene éxito es ése: para el fútbol y los entrenamientos ya hay gente que se dedica específicamente, pero esta última parte la tienes que hacer tú, porque eres el líder y las respuestas y las soluciones se esperan de ti».

Conciliar es posible

Así es como Innes se ha convertido en una más en las concentraciones de Escocia, donde ya es habitual ver a las futbolistas jugando con ella tras el desayuno antes de incorporarse a los entrenamientos. Emma se muestra encantada con las facilidades y lo sencillo que ha resultado este cambio de hábitos. «Los hoteles se aseguran de darme una habitación doble comunicada y por las noches el bebé se queda conmigo, pero la niñera siempre está en la de al lado por si se despierta. Al que diga que la conciliación no es posible en el fútbol no hay que escucharlo, yo estoy demostrando que sí y hay que estar al lado de aquellos que apoyan estas iniciativas». Con su ejemplo está enseñando a los escépticos que ser madre y futbolista profesional no tiene que resultar incompatible. Por fortuna los tiempos en los que a las jugadoras sus clubes les imponían cláusulas anti-embarazo en sus contratos han quedado atrás. Aunque queda mucho camino por recorrer para normalizar la maternidad en el deporte profesional.

PEDRO MARTÍNEZ LOSA: «EN ESPAÑA EL ANÁLISIS DEBE CENTRARSE EN LOS PROCESOS, NO EN LAS PERSONAS»

Resulta inevitable pedir a Pedro Martínez Losa su opinión sobre el conflicto en la selección española. «Hay que analizar por qué se ha llegado a ese punto, empatizando con ambas partes sin posicionarnos. Cómo un grupo de futbolistas que quieren lo mejor llegan ahí, si bien no es justo que se pasen esos límites de los vestuarios de no hablar los problemas dentro. Algo ha fallado en los procesos para que se haya llegado tan lejos, porque problemas siempre hay, pero se deben solucionar de forma interna. Hay que construir una cultura de alto rendimiento adecuada, en la que todos sepamos cuál es nuestro rol, que todos lo aceptemos, que continuamente tengamos ambición de innovar y no nos conformemos. El fútbol femenino progresa cada mes y necesita ese espíritu de motivar e innovar siempre buscando algo extra que nos haga dar otro paso más. Se requiere un análisis a nivel estratégico, más que centrado en las personas centrado en los procesos, en la visión, en los objetivos y cómo alcanzarlos. Y se necesita un sentimiento de unidad, de pertenencia a un grupo. Habría que buscar una solución relacionada con la estrategia y la cultura. Desde fuera ese parece el sentimiento de las jugadoras, otra cosa es que se estén expresando de la mejor manera o no, ahí no entro. Sería bueno que se pudiera solucionar de forma constructiva para avanzar logrando que todos se sintieran parte de ello».

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